Vaquero Turcios solidifica el toro en un material dúctil, labrado por el agua, haciendo de la textura pétrea el verdadero tema de la obra. Es un arquitecto que pinta, un pintor que construye. La visión y apropiación que hizo Picasso de la tauromaquia no le asusta y enfrenta estas obras desde el conocimiento de la Suite Vollardy de la Minotauromaquia del malagueño.

Estos toros, tan deudores de los torsos y de las “mesas” emblemáticas de Vaquero Turcios son una obra íntima, creada para su entorno más cercano, en la que combina su faceta de litógrafo con la de pintor. Entre la más decidida abstracción y una figuración en fuga estas obras muestran su particular técnica: la búsqueda de la textura vibrante del animal alerta y de la estatuaria clásica mutilada por el paso del tiempo y la geología.

Exposición de Vaquero Turcios

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